Empezamos a ensayar los pasos de salsa y caporales mes y medio antes de las presentación final, y considero que todo valió la pena: Las dos danzas fueron exitosas y todos los papitos estuvieron muy felices.
Finalmente esta experiencia requirió mucha dedicación y esfuerzo por parte mía, por el hecho que tuve que sacrificar recreos, horas de salidas y sábados para aprenderme las coreografías. Además pude hallar con tiempo cuales eran mis fortalezas y debilidades en cada danza, para luego practicar con más empeño y así poder superarlas.
Marcela Yeckle
BI-1°E
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